Vascos en la Sociedad Económica de La Habana

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Socio de Número de la SEAP

Doctor en Ciencias Económicas

fvgonzalez30@gmail.com

Los vascos tienen una decisiva influencia en la creación de las Sociedades Económicas de Amigos del País tanto en España como en Cuba. La primada se fundó en 1765 en el Palacio de Insausti, situado en la villa de AzKoitia, en Gipuzkoa, País Vasco. Su organización fue el resultado de las ideas y acciones de un grupo de jóvenes cultos y adinerados de la aristocracia vasca, encabezados por don Javier María de Munibe e Idiáquez, conde de Peñaflorida. Se denominó Real Sociedad Bascongada de los Amigos del País.

Objetivo

Surgió, según sus Estatutos, para fomentar la agricultura y la cría de ganados, mejorar las industrias populares, aprovechar las máquinas para facilitar las maniobras, desenvolver el comercio, enaltecer el trabajo y promover la instrucción y educación de la juventud.

Patrocinio real

El Rey Carlos III, principal figura política de la Ilustración en España, comprendió la importancia de la nueva corporación para el desarrollo económico y social y dispuso su profusión, al decir de don Fernando Ortiz, “en Madrid, en las capitales y emporios de los antiguos reinos peninsulares y en los virreinatos y capitanías de las Indias.” (1)

En cumplimiento de esta Real disposición, se creó, en la noche del 9 de enero de 1793, la Real Sociedad Patriótica de Amigos del País de La Habana, más tarde Sociedad Económica de Amigos del País de La Habana, denominación que se mantiene hoy. La histórica sesión tuvo lugar en el recién construido palacio de la Capitanía General, en la Plaza de Armas.

Fueron dos vascos en Cuba sus principales promotores: don Luis de las Casas y Arragorri, Gobernador y Capitán General de la Isla y también de la Luisiana y la Florida, hoy territorios de los Estados Unidos; y el obispo don Juan José Díaz de Espada y Fernández de Landa.

Fue el propio don Luis de las Casas (1745 – 1800) quien dirigió la sesión constitutiva de la nueva corporación, constituyéndose como el primer Presidente de la RSPAP de La Habana. Había nacido en Sopuerta, Vizcaya. Se distinguió por la amplia labor realizada en el servicio público e inició el gran despegue de la industria azucarera que convertiría poco después a la isla en la primera productora y exportadora mundial de dicho producto. En los seis años de su fecundo mandato, De las Casas se ganó el calificativo de haber sido el gobernador colonial de mayor influencia en el bienestar y prosperidad de la Isla.

Juan José Díaz de Espada y Fernández de Landa (1756-1832), obispo de La Habana, había nacido en Arroyabe, en la provincia de Álava. Gobernó la diócesis durante treinta años y fue uno de los artífices del proceso de renovación del pensamiento, la educación, la salud pública y la beneficencia en Cuba.

No fueron ellos los únicos vascos en Cuba. De los setenta y un socios de la Real Sociedad Bascongada de Amigos del País desplazados en Cuba, dos fueron fundadores y firmantes del borrador de los Estatutos de la RSEAP de La Habana: Ignacio Montalvo y Ambulodi, conde de Casa Montalvo, y Francisco Joseph Bassabe. Otros diez vascos estuvieron implicados en las actividades de los primeros años de la institución habanera.

Estatutos

En la confección de los Estatutos de la Sociedad Patriótica de La Habana se tomaron como referencia los de la Sociedad Matritense de Amigos del País y ésta se había inspirado en los de la Bascongada. Así, por carácter transitivo, los Estatutos de La Habana tenían la impronta de los Estatutos de la Bascongada.

He recogido estos datos del libro “Las Sociedades Económicas de Amigos del País en Cuba (1783 – 1832)” (2), investigación que se debe a la Dra. Izaskun Álvarez Cuartero, de origen vasco, Socia Corresponsal de la SEAP y hoy Vicerrectora de la Universidad de Salamanca. Como reconoce la propia autora, la investigación y edición del libro fueron posibles por el apoyo económico del Gobierno Vasco.

Entre los méritos de la mencionada publicación se recogen los nombres, apellidos, lugar de residencia en Cuba y tipo de ocupación de sesenta y nueve miembros de la Real Sociedad Bascongada que vivieron en nuestro país. En septiembre del pasado año, la Dra. Álvarez Cuartero visitó Cuba y participó destacadamente en el evento organizado con motivo del 225 Aniversario de nuestra institución.

Pero no fue la de La Habana la primera Sociedad Económica de Amigos del País creada en la Isla. Ese mérito le corresponde a la fundada en Santiago de Cuba en 1787, la primera en América y solo segunda, fuera del territorio europeo, después de la de Manila, Filipinas, que data de 1781. Aunque no fue su Presidente fundacional, fue también un vasco en Cuba quien la presidió en sus últimos años. Se trató de monseñor Joaquín de Osés Alzúa y Cooparacio, natural de Navarra y primer arzobispo de Santiago de Cuba. Según documentos de archivo, la última Junta de esta Sociedad en ese período lleva la fecha de 13 de mayo de 1792. Resurgió en 1825 y se mantuvo con una historia de azares hasta su definitiva disolución en 1885.

La labor de la Sociedad Económica de Amigos del País de La Habana también se expandió a otras ciudades cubanas, como fueron Puerto Príncipe (hoy Camagüey), Matanzas, Sancti Spíritus, Trinidad y Santa Clara, entre otras.

Los vascos no solamente estuvieron presentes en la SEAP de la Isla. El profesor Félix Luengo Teixidor, de la Universidad del País Vasco, plantea que la emigración vasca hacia América alcanzó un volumen muy notable durante toda la segunda mitad del siglo XIX y primeras décadas del XX con Argentina y Uruguay como países de su mayor preferencia, situándose Cuba como tercer destino. (3) Hay constancia que los primeros vascos que arribaron a las costas cubanas venían en las naves del Gran Almirante Cristóbal Colón.

En 1859 se calculan en 3 mil 842 los vasco-navarros afincados en la Isla. A su vez, en el Registro de Españoles de 1899 se contabilizan 2 mil 455 de ellos, pero el número total debe ser mayor, pues las cifras del Registro se refieren solamente a cabezas de familia. Un alto porcentaje de sus esposas eran también de origen vasco, así como parte de los hijos de esos matrimonios quienes, por su edad, habían nacido también en el País Vasco.

Los vascos en Cuba se dedicaban fundamentalmente al comercio, aunque también eran artesanos, en especial carpinteros; aunque los hubo adinerados dueños de ingenios azucareros. La mayor parte residían en La Habana, siguiéndole Santiago de Cuba, Matanzas y Puerto Príncipe (hoy Camagüey), en ese orden.

Confío en que esta presentación haya ilustrado la importancia de los vascos en la creación e impulso de nuestra Sociedad Económica de Amigos del País de La Habana y, en general, para toda Cuba.

Muchas Gracias.

La Habana, 12 de abril de 2019

Fidel Vascós González

Socio de Número de la SEAP

Doctor en Ciencias Económicas

fvgonzalez30@gmail.com

Notas bibliográficas

  1. “La hija cubana del iluminismo”. Fernando Ortiz, Editorial ACADEMIA, La Habana, 1993, pag. 6.
  2. “Memorias de la Ilustración: las Sociedades Económicas de Amigos del País en Cuba (1783 – 1832)”, Izaskun Álvarez Cuartero, Departamento de Publicaciones de la Real Sociedad Bascongada de Amigos del País, EUROLEX, S.L., Madrid, 2000.
  3. “Los vascos en Cuba a finales del siglo XX”. Félix Luengo Taixidor, Revista Historia Contemporánea No. 19, Año 1999, pp. 237 – 257.

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