Cita en Madrid: Noa Lur y el árbol de Gernika

Noa y Joshemari Iparragirre

Autor: Francisco García Martín

“la vanguardia del olvido va a la par con una estética de la desaparición” (Michèle Dufour, Profesor de Estética y Filosofía de la Música del Real Conservatorio Superior de Música de Madrid, en “Memoria, tiempo y música”)

Con el cambio de estación vuelve a Madrid Joshemari Iparragirre, el bohemio disperso y paradójico, dadivoso y perfectamente irresponsable que cantó el “Gernikako Arbola” a la colonia vasca de la Villa y Corte hace siglo y medio con pleno éxito de crítica y público en el extinto Café de San Luis, hoy comercio deportivo de marca en la calle de la Montera esquina con Gran Vía.

Y el próximo lunes 25 de marzo se topará con su paisana y colega musical Noa Lur en los jardines del Parque Villa Rosa, barrio de Hortaleza, donde acaba de plantarse un retoño del Árbol de Gernika que espera ser bendecido a partir de las seis de la tarde, para hacer así honor a la segunda estrofa de la mítica canción: “da bedeinkatua”.

Acto entrañable

El socio de la Delegación en Corte de la Bascongada Juan María Laboa, sacerdote y Catedrático de Historia de la Iglesia, celebrará la solemne bendición del retoño del árbol de Gernika con la participación de miembros de las cinco instituciones vascas de Madrid promotoras de la iniciativa de su plantación, iniciada por la Real Sociedad Bascongada de los Amigos del País hace ahora dos años.

Invitación al Acto de la Bendición del Retoño del Árbol de Gernika

La joven Noa es una bilbaína que se vino como tantos a Madrid, aunque en realidad habita con frecuencia en el lugar de la inspiración musical, donde permanecen gentes como Iparragirre o Leonard Cohen, ese sitio mágico a caballo entre la tierra y el cielo del que Cohen decía que, si supiera dónde se halla, él siempre estaría allí.

Ella viene trazando una muy consistente carrera en torno a su pasión por el jazz, con desempeño exitoso e innovador como compositora,  empresaria y cantante «de voz exuberante y juguetona, femenina, talentosa, amplia en registros sonoros y dramáticos, de encantador y afinado sentido lúdico que resulta verdaderamente cautivadora». (Bobby McFerrin, 10 veces ganador del Grammy, dixit)

El encuentro

También Joshemari se fue de casa: un buen día de 1833 simplemente no volvió de sus clases con los jesuítas en Madrid, sino que regresó volando hacia el País Vasco “como Dios quiso”. Veinte años después de esfumarse, su madre le recibía de vuelta diciéndole Joshemari, ¿qué horas son de volver de la escuela…?

A su regreso, los vascos del Madrid de 1853 frecuentaban aquel Café de San Luis donde los domingos por la tarde se tocaba el piano y cantaban al son de la música. Y un día, conchabado con el pianista, estrenó el “Gernikako Arbola”, que viene sonando desde entonces en todos los rincones del tiempo.

La cita de Noa Lur con Joshemari Iparragirre será también memorable. El lunes viviremos una tarde de confidencias con dueto del “Gernikako” y la voz de Noa, que vendrá acompañada del contrabajista también de Bilbao Ander García, para regalarnos una fusión inopinada del zortziko decimonónico y su potente voz de jazzista…

4 comentarios sobre “Cita en Madrid: Noa Lur y el árbol de Gernika

  1. Jorge dice:

    Canción «El roble de Guernica». Letra: Jorge Padula Perkins. Música: Rodrigo Stottuth. Voces: Nery H. González Artunduaga.
    Conmemoración del bombardeo de Guernica.
    https://youtu.be/gfYiK5lolUE

    El árbol fue testigo de los gritos de espanto;
    silencioso testigo de la sangre y el llanto.
    El roble que en Guernica enterró sus raíces
    y acompañó a la vida en los tiempos felices.

    La planta silenciosa soportó los estruendos
    y se alumbró en las llamas de los crudos incendios.
    Sus ramas se enlutaron con las almas en duelo
    y sus hojas sufrieron el temor por los vuelos.

    Los pájaros dejaron con pavor su follaje,
    mientras la gente corría, buscando resguardarse.
    Y después de las bombas, desolación y ruina
    y el árbol, conmovido, sosteniendo la vida.

    Porque el roble no es solo hojas, ramas y fruto.
    Es el símbolo del pueblo; de Guernica atributo.
    Emblema libertario de vascos y Vizcaya
    que al horror de la guerra contrapone esperanza.

    El roble de Guernica. El roble de Guernica.

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